Como Dios se comunica contigo
Dios te habla constantemente. Para oírlo, solo debes prestar atención.
No sé cómo ni por qué, pero desde hace unos meses repito un lema en mi mente:
La fe sobre el miedo. La fe sobre el miedo.
Esta frase llegó a mí de la nada, en un momento en que estaba luchando y en extrema necesidad de un poco de orientación. Llegó sin avisar, en un paseo al azar en lo que era un martes cualquiera. Reconocí en ella la voz de Dios y, aunque en aquel momento no tenía mucho sentido, era una frase a la que volvía cada vez que necesitaba algo que me tranquilizara o a lo que aferrarme para tomar una decisión. Nunca había oído esa frase en ningún otro sitio. Nunca la había visto en ningún libro, nunca nadie me la había dicho.
Desde entonces, un principio fundamental de mi filosofía es actuar por fe y no por miedo.
Su significado es sencillo: Hay que empezar a acostumbrarse a pensar en el mejor escenario posible. Hay que empezar a creer que es posible que las cosas salgan bien.
El objetivo es empezar a actuar desde la esperanza y la fe en lugar de tener miedo de lo que pueda salir mal. El miedo es lo que te impide pasar a la acción, y la falta de acción es lo que alimenta tus inseguridades y te mantiene paralizado.
Lo dejé así en ese momento. Un mantra útil para ayudarme a tomar mejores decisiones.
Avancemos hasta hoy, y aquí estoy, completamente estupefacto sosteniendo en mis manos un libro que acabo de comprar.
Nunca lo había leído y no sabía casi nada de él. Y sin embargo, de nuevo, en un momento de duda, cambio e indecisión, decidí empezar a leerlo. A las pocas páginas, el autor presenta lo que es uno de los puntos centrales de todo el libro. Mientras mis ojos repasan las letras, siento que un impulso eléctrico recorre mi cuerpo.
Es el mantra exacto que he estado repitiendo en mi mente, una y otra vez, durante meses. No es “parecido”, es exactamente igual. Nunca había visto esta filosofía en ningún otro sitio. Pensaba que era 100% original.
Y Dios pone en mis manos un libro, escrito por uno de los autores de éxito más conocidos de todos los tiempos, donde escribe lo que he estado diciendo palabra por palabra. Escalofríos recorren mi espina dorsal, porque ya no creo en casualidades de esta magnitud. Lo que sí creo es que “coincidencias” como ésta son marcas al lado del camino que demuestran que estás caminando por el camino correcto y te instan a seguir adelante. Además, es una prueba certera de que la fe por encima del miedo es una filosofía divina que debo llevar siempre en el corazón.
Esta historia sirve para ilustrar un punto más importante y es que Dios se comunica contigo. Lo hace a través de coincidencias, sueños y a través de otras personas. Incluso cuando crees que está callado, no lo está. Pero no esperes que una voz clara salga de la nada y te diga exactamente qué hacer.
Dios no te dará un plan a seguir paso a paso, pero te pondrá señales en el camino, te empujará en la dirección correcta y te enviará mensajes. Pero depende de ti escuchar, interpretar y actuar.
Todo lo que se necesita para escucharlo es prestar atención, tener fe y ser lo suficientemente humilde para reconocer sus mensajes cuando llegan. Una vez que comiences a hacer esto, tu camino se volverá más y más claro, y aprenderás a reconocer en tus entrañas cuando las cosas que te sucedan tengan un significado más profundo.
¿Has experimentado coincidencias similares?
¿Crees que Dios se comunica a través de ellas?
Deja un comentario y házmelo saber, me interesará saber lo que piensas sobre este tema.






