Debemos subir el estándar
¿Están viendo a Jesús en ti?
Tal vez seas la única representación de Jesús que alguien ha visto. Eso significa que algunas personas verán a Jesús según lo que tú digas, hagas y seas. ¿Entiendes el peso de esa responsabilidad?
A veces subestimamos cuánto podemos impactar a los que nos rodean. Hay algo que he notado dentro de nuestra fe, y es la tendencia de muchos hombres a seguir una especie de «cristianismo cómodo», en el que el estándar de un hombre cristiano se rebaja a algo aproximado a «ser aceptablemente decente en público e ir a misa los domingos».
Recuerdo haber hablado con la novia de un querido amigo, que solía ser católica. Cuando le pregunté por qué se había alejado de la fe, me explicó:
«Me harté de ver a la gente predicar sobre Dios y afirmar que el cristianismo los hacía mejores personas, sólo para descubrir después de conocerles lo mie**a que eran en realidad».
Es increíblemente triste. Un alma perdida y rechazada porque aquellos de nosotros que decimos imitar a Cristo, vivir de acuerdo con valores más elevados y que afirmamos perseguir la virtud y la santidad no estuvimos a la altura de lo que predicamos.
No conozco las acciones concretas que esta mujer vio y que tanto le repugnaron, ni creo que sea correcto alejarse de Dios por los pecados de los hombres. Pero lo que ella dice es una advertencia, y plantea un punto perfectamente válido: tenemos que exigirnos a nosotros mismos estándares más altos de comportamiento y asegurarnos de que Cristo esté presente en todo lo que hagamos.
Como cristianos tenemos una responsabilidad muy importante: se supone que somos imitadores de Cristo. Al menos, eso es lo que deberíamos intentar ser. Y aunque nunca alcanzaremos la perfección absoluta, debemos esforzarnos por conseguirlo.
No sólo por el bien de nuestras propias almas, sino también porque, si nos declaramos cristianos, aceptamos el hecho de que los demás verán en nosotros un reflejo de Cristo, nos guste o no. Y, en consecuencia, los demás juzgarán el valor de nuestra fe por la forma en que la vivimos. Al igual que la novia de mi amigo, otras personas te mirarán y decidirán si los valores que sostienes son o no algo que quieren en sus vidas. Si esperamos evangelizar y ayudar a otros a encontrar a Cristo, debemos esforzarnos honesta y genuinamente por vivir de acuerdo con las virtudes cristianas de la caridad, la esperanza y la fe.
Tenemos que subir el estándar. Necesitamos esforzarnos por alcanzar la perfección de Cristo. No podemos seguir escondiéndonos detrás de nuestra naturaleza humana para justificar una existencia mediocre y pecadora. Tenemos que encontrar un equilibrio entre la vocación a la santidad, que exige de nosotros toda nuestra fuerza y concentración, y el amor eterno y el perdón que Dios nos tiene incluso cuando le fallamos.
Muchos se han centrado demasiado en la parte del perdón y demasiado poco en la responsabilidad que conlleva ser cristiano, que es la búsqueda de la santidad y vivir una vida de virtud y pureza, para que los demás puedan ver a Cristo en ti.
Si alguien ha de alejarse de Cristo, que lo haga, pero sólo después de enfrentarse a la luz y a la verdad, no a una representación falsa e hipócrita de Él. Nuestro papel aquí es imitar a Cristo: Su valor, Su verdad, Su liderazgo, Su misericordia.
Sólo así aquellos con los que te encuentres verán a Jesús en ti, y se verán obligados a abrirle sus corazones. Si te llamas a ti mismo cristiano, y haces cosas en Su nombre, el no vivir de acuerdo a Su guía es una grave traición, y no sólo te dañarás a ti mismo, sino que potencialmente alejarás a otras almas de la salvación.
Ser Cristiano significa sacrificio. Significa llevar nuestra cruz, y hacer nuestro mejor esfuerzo para recibir la luz de Cristo y traer un poco de Él a este mundo oscuro.
Exígete a ti mismo estándares más altos. Busca la santidad con todo tu corazón. Conoce a Jesús para que puedas imitarle mejor. Y recuerda, en tu caminar por la vida, que puedes ser alguien a quien otros miren para tratar de ver a Jesús.
Actúa en consecuencia.
¡Gracias por leer! Si te gustó este artículo, deja un like o un comentario para que nuestro trabajo pueda alcanzar a más personas.
También, suscríbete gratis para recibir artículos semanales sobre fe y masculinidad.



