Ad Aeternum (Español)

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Los 10 hábitos que destruirán tu futuro

Déjalos antes de que sea demasiado tarde.

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Juan Domínguez del Corral
jun 14, 2026
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Todo el mundo sabe que hay ciertos hábitos que llevan a un hombre a la perdición. Pero, por lo que he visto, la mayoría de la gente no ve más allá de los más obvios (la pornografía, la masturbación, etc.) y, por lo tanto, no reconoce otros comportamientos dañinos que son más sutiles y ocultos.

La realidad es que todos tenemos una larga lista de hábitos destructivos. Sin una reflexión cuidadosa y un enfoque estratégico para eliminarlos, estos hábitos eventualmente te desviarán del camino y, en pocas palabras, destruirán tu futuro.

Vamos al grano. Aquí están los 10 hábitos principales que debes dejar lo antes posible:

#10: Adicciones a sustancias

Pues Dios ha mostrado su bondad, al ofrecer la salvación a toda la humanidad. Esa bondad de Dios nos enseña a renunciar a la maldad y a los deseos mundanos, y a llevar en el tiempo presente una vida de buen juicio, rectitud y piedad.
— Tito 2:11-12

Me he dado cuenta de que la mayoría de nosotros somos adictos a muchas más sustancias de lo que podríamos pensar. Tal vez sea el café. Tal vez sea el azúcar. Tal vez sea la comida chatarra. Tal vez sea la nicotina. Tal vez sea un suplemento en particular. La lista sigue y sigue.

No puedes permitirte volverte dependiente de ninguna sustancia, aunque no sea mala en sí misma. Tomemos la cafeína, por ejemplo: no es la sustancia lo que es malo, sino la adicción a ella.

Dios nos llama a vivir desprendidos de las cosas mundanas, para que podamos enfocarnos mejor en la eternidad.

La cura para este hábito: practica el ascetismo, ayuna y renuncia voluntariamente —de manera permanente o temporal, dependiendo de la naturaleza de la adicción— a aquellas cosas que te gustan demasiado.


#9: Mentalidad carnal

Y preocuparse por seguir las inclinaciones de la naturaleza débil lleva a la muerte; pero preocuparse por las cosas del Espíritu lleva a la vida y a la paz. Los que se preocupan por seguir las inclinaciones de la naturaleza débil son enemigos de Dios, porque ni quieren ni pueden someterse a su ley. Por eso, los que viven según las inclinaciones de la naturaleza débil no pueden agradar a Dios.
— Romanos 8: 6-8

Cada aspecto de tu ser debe estar orientado hacia Dios. Pensar carnalmente —dejar que tu carne y sus deseos guíen tus decisiones e instruyan tu intelecto— va directamente en contra de los preceptos de una vida sana bajo Dios. La mente carnal no se somete a la ley de Dios.

Debemos practicar la pureza en nuestro pensamiento, pues es de nuestra mente de donde fluyen nuestras acciones y creencias. Es una batalla que todos debemos enfrentar, pero una necesaria: proteger nuestras mentes contra el pensamiento carnal, asegurarnos de que nuestra mente esté enfocada en el mundo venidero, y dejar que la eternidad sea la meta a la que aspiramos.

La cura para este hábito: practica la castidad, pide esta virtud en la oración (Nuestra Señora, San Agustín o Santa María Goretti son grandes santos a quienes pedir la virtud de la castidad). Si luchas contra la pornografía y la masturbación, descarga esta aplicación.


#8: Entretenimiento infantil

Cuando yo era niño, hablaba, pensaba y razonaba como un niño; pero al hacerme hombre, dejé atrás lo que era propio de un niño.
— 1 Corintios 13:11

Quizás a algunos de ustedes les resulte difícil leer esto, pero les prometo que no lo escribo con la intención de juzgarlos ni criticarlos. Es algo con lo que yo mismo he luchado. Creo que no es apropiado que un hombre siga enganchado a formas infantiles de entretenimiento: videojuegos, series y películas de fantasía, anime, etc. Estas cosas —en mi opinión— te impiden madurar y te mantienen apegado a la infancia, obstaculizando directamente tu desarrollo como hombre. Lo sé porque yo era un ávido jugador de videojuegos hasta hace un par de años y tuve que hacer un gran esfuerzo intencional para dejar de perder mi tiempo con ellos.

Una vez más, no es que los videojuegos y la televisión sean «malos» en sí mismos, es simplemente que un hombre debe ocupar su mente con cosas más elevadas. Siempre hay algo mejor que hacer que pasar incontables horas jugando o viendo películas. Estas son formas legítimas de recreación, pero debes tener mucho cuidado de que no se conviertan en un apego. Deberías poder disfrutar de una película o un partido de vez en cuando, pero nunca deberían ser una prioridad en tu vida.

Un hombre simplemente no debería conocer cada pequeño detalle y cada de todo el multiverso Marvel. Es algo claramente negativo estar tan metido en cosas infantiles porque te distrae de cosas más fructíferas y productivas.

La cura para este hábito: Encontrar mejores formas de entretenimiento, empieza un proyecto creativo, vende tu consola y bota las camisetas de superhéroes.


#7: Falta de satisfacción

Y claro está que la religión es una fuente de gran riqueza, pero sólo para el que se contenta con lo que tiene. Porque nada trajimos a este mundo, y nada podremos llevarnos.
— 1 Timoteo 6:6-7

Dado que esta vida es temporal, y dado que sabemos que no podemos llevarnos nada de este mundo al siguiente, debemos aprender a contentarnos con lo que tenemos. Enfocarse en lo que te falta es una señal de ingratitud y te lleva a lugares oscuros: en lugar de agradecerle a Dios por las bendiciones que te ha dado, empiezas a resentirte con Él por no darte más.

Además, las cosas que realmente importan son aquellas que no se pueden medir: el amor de tu familia y amigos, la vida que Dios te ha dado. Las mejores cosas de la vida, aquellas que traen verdadera alegría, no son materiales. Aprende a estar contento con las cosas sencillas, enfócate en las bendiciones que sí tienes y pon tu mente y tu corazón en prepararte para la eternidad.

La cura para este hábito: practica el minimalismo, dona a la caridad regularmente, aprende a deshacerte de las cosas que no necesitas.


#6: Baja autoestima

Porque somos obra maestra de Dios. Él nos ha creado de nuevo en Cristo Jesús, para que podamos hacer las buenas obras que Él preparó de antemano para que las practicáramos.
— Efesios 2:10

La baja autoestima no solo te dificultará alcanzar tus metas aquí en la tierra, sino que también va directamente en contra de nuestra fe. Piénsalo: fuiste creado a imagen de Dios. Él puso mucho cuidado en crearte. Él diseñó cada detalle de tu ser. Te hizo exactamente como eres. ¿Quién eres tú para decir que Él cometió un error? ¿Quién eres tú para decir que Su obra no es buena?

Eres una creación perfecta, no solo en tu estado actual, sino también en tu potencial. Tu entendimiento, tus criterios y tus sentimientos acerca de ti mismo no prevalecen sobre el diseño de Dios.

Sin embargo, debes honrar a Dios esforzándote por fortalecer tu carácter y tu virtud. No basta con sentarte y regocijarte en el conocimiento de haber sido creado a imagen de Dios. Debes usar este conocimiento de manera virtuosa, haciendo de tu vida algo hermoso y puro.

La cura para este hábito: Ora y medita en el amor de Dios por ti. Sé consciente de tratar de verte a ti mismo como lo haría Jesús. Fortalécete tanto espiritualmente como en los asuntos del mundo.

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