Los 5 niveles de la lujuria
Y cómo superar cada uno.
En el camino hacia la virtud, la cuestión de vencer la lujuria es quizás la más apremiante en nuestra época promiscua y hipersexualizada. Me alegra ver que tantos jóvenes, hombres y mujeres, deciden seguir el camino de la castidad y la pureza en lugar del estilo de vida degradante y depravado que promueve el mundo moderno.
Sin embargo, hay un error que he visto cometer a muchos de nosotros, y es que seguimos estableciendo estándares de virtud demasiado bajos. La mayoría piensa que si rechaza el sexo casual y la pornografía, ha vencido por completo a la lujuria. Pero la verdad es que esos son solo los dos primeros peldaños de una escalera. Una escalera interminable, como todas las que suben hacia la virtud.
Sin embargo, incluso si aceptamos que nunca estaremos 100 % libres de nuestras inclinaciones pecaminosas, seguimos necesitando establecer estándares más altos para nosotros mismos, y cuando se trata específicamente de la lujuria, es útil pensar en la lucha contra este vicio como una que consta de cinco niveles distintos, cada uno progresivamente más difícil que el anterior.
No basta con dejar la pornografía y pensar que nos hemos librado de la lujuria. Debemos fijarnos metas más altas y comprender que la lucha contra el pecado es algo que probablemente durará toda nuestra vida. Debemos recordar que lo que buscamos es la virtud suprema, la pureza suprema, y aunque subir los dos primeros peldaños de la escalera es valioso y honorable, no es el final, sino el comienzo de nuestra batalla contra las tentaciones de la carne.
Una breve nota antes de continuar: hace tiempo decidí que nunca pondría cobraría por los artículos que hablan de la lujuria, la castidad y la inmoralidad sexual. Sé que este tema es muy doloroso para muchos hombres, y podría conseguir muchos nuevos suscriptores pagos si cobrara por estos artículos, pero no quiero cobrar por ningún consejo útil que pueda dar, porque he visto en los hombres cercanos a mí lo mucho que luchan contra este vicio, y esta batalla es una causa que llevo muy dentro de mi corazón.
Por lo tanto, este y todos los artículos futuros sobre este tema serán gratuitos, con la esperanza de que puedan ayudar al mayor número posible de jóvenes.
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Dicho esto, aquí están los 5 niveles de lujuria y lo que puedes hacer para vencer cada uno de ellos:
Nivel 1: Sexo casual
Rechazar el sexo casual es el primer paso, y el más fácil, en la lucha contra la lujuria. La razón por la que es el nivel más fácil es que para caer en este pecado se requieren muchos más pasos y esfuerzo que para los siguientes niveles.
Para fallar en este nivel, necesitas conocer físicamente a otra persona, construir algún tipo de relación —aunque sea rápida, superficial y vana, pero una relación al fin y al cabo— y luego dar los pasos restantes para acostarte con ella.
Es un proceso más largo y difícil que, por ejemplo, abrir tu teléfono y entrar a algún sitio. Esto lo convierte también en el nivel más fácil de superar.
Para vencer este nivel, normalmente basta con evitar los lugares donde te sientes tentado y a las personas que te empujan hacia este comportamiento. Hay muchos pasos entre el momento en que sientes el impulso y el momento en que realmente actúas (en este nivel), lo que significa que hay muchas oportunidades para detenerte antes de pecar.
Para superar este nivel: deja de beber (nubla tu juicio y elimina tus inhibiciones), deja de ir a esos lugares a los que la gente va solo para encontrar una pareja casual, deja de rodearte de personas que normalizan el comportamiento degenerado. Esto puede parecer extremo, pero no hay medida lo suficientemente extrema como para proteger tu alma y la alma de aquellas mujeres a las que podrías dañar si continúas con tus comportamientos narcisistas.
Nivel 2: P*rnografía
Después de superar el primer nivel, lo cual se puede lograr prestando atención a las compañías que frecuentas y los lugares a los que vas, la mayoría de los hombres comienzan a luchar contra la p*rnografía. Este nivel es más complicado, porque mientras que el nivel 1 requería cierto esfuerzo y varios pasos en los que podías detenerte y redirigir tu comportamiento, hoy en día es demasiado fácil encontrar contenido para adultos. Eso significa que se necesita un mayor autocontrol sobre tus apetitos para superar este nivel.
Para este nivel, escribí un protocolo completo que puedes leer a continuación. El protocolo está en inglés, pero lo traduciré lo antes posible.
Para superar este nivel (resumen del protocolo mencionado anteriormente, léelo de todas maneras): Abre los ojos a la oscura realidad de ver p*rnografía, date cuenta de que te estás engañando a ti mismo voluntariamente, elimina los disparadores, desarrolla incentivos para el buen comportamiento y castigos para las recaídas, no lleves la cuenta de los días que llevas libre de esta inmundicia y separa tu identidad del hábito. Como dije antes mencionado, lee el protocolo, donde se explica todo con detalle.
Nivel 3: Masturbación
Después de dejar la p*rnografía, la mayoría de los hombres dejan de luchar contra la lujuria. Creen que ya la han vencido y se sienten perfectamente cómodos cometiendo actos impuros, siempre y cuando no lo hagan mientras ven contenido para adultos. Pero, como dije al principio de este artículo, debemos establecer estándares de comportamiento más altos. La batalla contra la lujuria no termina aquí.
Desde la perspectiva católica:
Eso significa que no solo las acciones desordenadas constituyen lujuria, sino que el deseo mismo también es pecaminoso. Ése es el verdadero estándar contra el que debemos compararnos: no solo estamos llamados a abstenernos del comportamiento sexual desordenado, sino también a eliminar el deseo desordenado de nuestro corazón.
La masturbación es innegablemente un comportamiento lujurioso, porque ataca tu propia dignidad y separa el acto sexual de los fines procreativos y unitivos del matrimonio. He hablado con muchos hombres católicos que se niegan a aceptar que la masturbación es pecaminosa y desordenada (incluso, sorprendentemente, miembros del clero), y eso solo demuestra lo bajos que han caído los estándares de comportamiento de los hombres católicos.
Para superar este nivel: ayuna con frecuencia (controlar el apetito por la comida entrena los mismos músculos necesarios para controlar el apetito por la gratificación sexual). Confiésate regularmente, encuentra fuerza en Dios y en la oración. Reconoce los disparadores, aprende a comprender qué factores de tu entorno te llevan al pecado, y luego elimínalos. Consulta el protocolo anterior.
Nivel 4: Ojos lujuriosos
La inmoralidad sexual puede comenzar fácilmente con la mirada. Si no aprendes a controlarla, poco a poco dejarás que los pensamientos lujuriosos se apoderen de tu mente, y a partir de ahí será solo cuestión de tiempo que esos pensamientos te lleven a cometer actos pecaminosos.
Ustedes han oído que se dijo: “No cometas adulterio.” Pero yo les digo que cualquiera que mira con deseo a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
— Mateo 5:27-28
Jesús no pudo haber sido más claro: mirar a una mujer con lujuria ya es un pecado y una transgresión del sexto mandamiento. Porque no solo importan tus acciones externas, sino también el contenido de tu corazón. No solo porque es pecado entregarse a pensamientos y sentimientos lujuriosos, sino también porque un corazón lujurioso engendra acciones sexualmente inmorales.
Para superar este nivel: primero, acepta que mirar a una mujer con lujuria no es aceptable. Luego, toma conciencia cada vez que lo hagas y aprende a detenerte y desviar la mirada. Mira al suelo o al cielo si es necesario. Una vez más, si esto te parece extremo, recuerda que ninguna medida es lo suficientemente extrema cuando lo que está en juego es la salvación de tu alma.
Nivel 5: Pensamientos lujuriosos
La batalla final es contra tu propia mente inquieta y, a menudo, desordenada. Controlar la expresión externa de los impulsos lujuriosos (sexo fuera del matrimonio, masturbación y tu mirada) es un juego de niños en comparación con lo difícil que es mantener la pureza en tu mente y tu alma. Esta es la verdadera batalla y también el quinto paso a dar en el camino hacia la virtud.
Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra.
— Colosenses 3:2
Cuida tu mente más que nada en el mundo, porque ella es fuente de vida.
— Proverbios 4:23
Quizás la perfección sea inalcanzable, pero estoy convencido de que podemos acercarnos mucho, mucho a ella. El hombre que controla lo que pasa dentro de su cabeza es el hombre más cercano a la virtud y la pureza definitivas.
Para superar este nivel: ora con frecuencia, confésate regularmente y memoriza algunos versículos de las Escrituras que puedas repetir cada vez que empieces a perder el control de tu mente. Estos son algunos de mis favoritos:
Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, que soy pecador.
— La Oración de Jesús
Dichosos los de corazón limpio, porque verán a Dios.
— Mateo 5:8
Por último, hermanos, piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en toda clase de virtudes, en todo lo que merece alabanza.
— Filipenses 4:8
¿Cómo podrá el joven llevar una vida limpia?
¡Viviendo de acuerdo con tu palabra!
Yo te busco de todo corazón;
no dejes que me aparte de tus mandamientos.
He guardado tus palabras en mi corazón
para no pecar contra ti.
— Salmo 119:9-11
Sométanse, pues, a Dios. Resistan al diablo, y éste huirá de ustedes.
— Santiago 4:7
Por lo tanto, digo: Vivan según el Espíritu, y no busquen satisfacer sus propios malos deseos.
— Gálatas 5:16
Es muy interesante cómo, tan pronto como superas un nivel, el diablo te ataca en el siguiente, sustituyendo una batalla por otra aún más difícil. No te desanimes por esto, ya que la aparición de nuevas batallas es prueba de que estás avanzando.
Dios está contigo, estás en mis oraciones y seguramente también en las oraciones de todos los hombres que luchan esta batalla junto a ti. No dejes nunca de intentarlo, puedes fallar, recaer y pecar, pero el diablo solo gana si te alejas de Cristo, pierdes la esperanza y dejas de luchar por la santidad.
Que Dios te bendiga y te proteja.
Juan
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