Tu mejor arma contra la ansiedad
Encontrando la paz en un mundo afanado.
Nuestro mundo genera una ansiedad paralizante. Es difícil señalar una razón exacta y única por la que esto es así, pues creo que es una combinación de muchos factores, algunos accidentales, otros creados voluntariamente. El punto es que nuestra generación está constantemente aplastada bajo la presión de la ansiedad, el miedo y la preocupación.
Las redes sociales influyen, la vida corporativa influye, el sensacionalismo de las noticias influye, la venenosa dieta moderna influye, la falta de ejercicio influye, las drogas influyen, los videojuegos y la televisión influyen. Es un cóctel de influencias que, por accidente o a propósito, conducen a los hombres a un estado de miedo, duda y estrés constantes.
Muchos buscan desesperadamente soluciones a este problema, pero las buscan en las mismas influencias que las causaron. Fuman hierba para adormecer sus preocupaciones. Ven más programas de televisión y películas para acallar las voces ansiosas de su cabeza. Acuden a un terapeuta educado en las formas modernas, que les receta, de nuevo, más drogas para adormecerlos.
Para encontrar una solución permanente, hay que buscar fuera de la estructura y de las influencias que crearon el problema. Porque todo lo que encontraremos dentro de esa estructura son “soluciones” industriales y temporales que cubren la verdadera enfermedad y maquillan los síntomas, y sufriremos mucho cuando llegue inevitablemente la abstinencia al intentar dejar estas “soluciones” de las que ahora dependemos.
Fumar hierba para adormecer la ansiedad hasta que intentas dejarlo y te sientes diez veces peor que antes. Acudir a un terapeuta para consumir drogas que calmen tu mente inquieta hasta que intentes dejarlo y esas voces reprimidas aparezcan gritando diez veces más fuerte que antes, enfadadas y resentidas por tu intento de oprimirlas.
Para luchar contra la ansiedad, no puedes utilizar las herramientas que ayudaron a crearla. La solución está exclusivamente en las verdades eternas que este mundo ansioso se ha esforzado tanto en ocultar.
Tu mejor arma contra la ansiedad es la fe. Si sigues buscando la paz que sólo Dios puede darte en sustancias, personas o entretenimientos, sólo estarás cavando un hoyo más profundo, y haciendo que sea más y más difícil salir y ver el cielo abierto.
Sólo Dios puede darte la paz que buscas. La ansiedad es una señal de que tu enfoque está puesto en algún lugar donde no debería estar. Te dice que te estás preocupando por las cosas equivocadas. También te dice que tienes miedo.
Tienes miedo del futuro. Tienes miedo de quedarte corto. Tienes miedo de no estar a la altura de alguna norma. Tienes miedo de que te consideren fracasado. Tienes miedo de decepcionar a los demás. Tienes miedo a sufrir.
La fe elimina esos miedos. Dios no quiere que tengas miedo. Quiere que confíes en Él y te promete que te cubrirá las espaldas.
Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de buen juicio.
— 2 Timoteo 1:7
Cuando tengo miedo, confío en ti.
— Salmo 56:3
Dios tiene un historial perfecto de siempre llegar a tiempo. No hay razón para pensar que no seguirá estando ahí para ti, siempre y cuando lo busques con un corazón honesto. La ansiedad no es más que miedo, y el miedo empieza a disiparse cuando pones tus esperanzas y sueños en manos del Dios todopoderoso que te creó.
Si sabes que Dios está contigo, ¿por qué temes?
Si sabes que Él cuida de los que le aman, ¿por qué te preocupas tanto por el futuro?
Si sabes que Él tiene un plan para todas sus criaturas, ¿por qué te estresas por las circunstancias de tu vida?
Tienes libre albedrío y el poder de construir tu vida, sí. Tienes responsabilidades muy reales y cosas de las que ocuparte, sí.
Pero no olvides que tú no eres el protagonista de esta historia. No eres el gran responsable de lo que sucede. Tu trabajo es actuar con rectitud, ser diligente e izar las velas de tu barco, pero Dios es quien proporciona el viento.
Dios provee el viento, el hombre debe izar la vela.
— San Agustín
La fe, amigo mío, es tu antídoto contra la ansiedad. La confianza en El Señor es el arma correcta para pelear la batalla que se libra dentro de tu mente. Nada que puedas encontrar en este mundo caído te arreglará.
Sólo Jesús puede.
Que Dios esté contigo,
Juan
¡Gracias por leer!
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Muy buena reflexión
Muy oportuna.
Gracias!
Excelente Juan.